16 Mar de 2022

Las escuelas de negocios son la clave del futuro inteligente

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Las escuelas de negocios son la clave del futuro inteligente

Lo bien que nos vaya en los próximos años dependerá en gran medida de lo bien que usemos nuestros datos, colaboremos con nuestros socios y reinventemos nuestros programas.

Al igual que escuchar un podcast a una velocidad de 1,5x, mantenerse sincronizado con los cambios rápidos que ocurren ahora en los negocios requiere un enfoque intenso. Si bien la pandemia de COVID-19 golpeó industrias como con la fuerza de un huracán, los vientos disruptivos de la tecnología ya estaban remodelando el panorama empresarial a una velocidad tremenda.

En un entorno cada vez más definido por grandes cantidades de datos, la responsabilidad de formar futuros líderes empresariales recae en instituciones como las Escuelas de Negocios.

Debemos asegurarnos de formar líderes posean la combinación adecuada de habilidades para traducir los datos en conocimiento y el conocimiento en soluciones.

Pero como puentes críticos entre la academia y los negocios, las escuelas de negocios también están en una posición única para volver a imaginar un futuro mejor para las empresas, uno que sea más diverso e inclusivo, y que no solo esté impulsado por cantidades masivas de datos y tecnología, sino también guiado por seres humanos.

En otras palabras, podemos ayudar a las empresas a avanzar hacia un futuro inteligente, fundamentado en tres pilares:

  1. El futuro inteligente está basado en datos

En el mundo de la educación empresarial, hemos usado los términos información basada en datos e impulsada por datos indistintamente durante demasiado tiempo. Necesitamos comenzar a distinguir entre estos conceptos de maneras más matizadas.

Cuando las organizaciones se basan en datos, sus líderes colocan los datos en el asiento del conductor. El problema con este enfoque es que los datos no siempre pueden conducir. No puede crear oportunidades; sólo puede señalar oportunidades. Por el contrario, cuando las organizaciones adoptan un enfoque basado en datos, sus líderes asumen que los datos son tan útiles como la creatividad, la inteligencia emocional y la empatía que los seres humanos aportan.

Tomemos, por ejemplo, los algoritmos de aprendizaje automático en los que confían las empresas para hacer todo, desde evaluar a los solicitantes de empleo hasta aprobar préstamos y predecir las tasas de reincidencia. Un creciente cuerpo de evidencia ha puesto de relieve el sesgo implícito que se puede incrustar en estos algoritmos.

Cuando permitimos que los datos impulsen nuestras decisiones, corremos el riesgo de ser víctimas de estos sesgos y perpetuar las desigualdades de larga data en nuestra sociedad. Pero cuando dejamos que los datos informen nuestras decisiones, podemos contrarrestar los sesgos y diseñar mejores soluciones para todos.

A través de cada curso de análisis de datos, pasantía y proyecto de aprendizaje experiencial que una escuela de negocios ofrezca, se debe impartir una verdad esencial a los estudiantes: se necesita un conjunto de habilidades más diverso que codificar y ejecutar aplicaciones de aprendizaje automático para interpretar y desbloquear el poder de los datos. Los datos pueden informar, pero no decidir. Los datos no pueden ser un sustituto de la inteligencia humana.

  1. El futuro inteligente es colaborativo

Ninguno de los problemas más apremiantes de la sociedad encaja perfectamente en una sola disciplina académica. Por definición, temas complejos como el cambio climático, la seguridad alimentaria, la desigualdad de riqueza y las crisis de salud pública carecen de fronteras claras y bordes rectos. Las escuelas de negocios pueden descubrir soluciones viables solo en conjunto con otras disciplinas académicas, cada una de las cuales ve estos problemas a través de lentes diferentes.

A la luz de la correlación cada vez mejor documentada entre la diversidad de pensamiento y mejores resultados comerciales, nuestra voluntad de salir de nuestras paredes y alentar a los estudiantes a hacer lo mismo juega un papel indispensable en la creación del futuro inteligente.

  1. El futuro inteligente es Innovador

Las escuelas de negocios están profundamente entrelazadas con las incubadoras, aceleradoras y centros de emprendimiento universitarios. Si bien las escuelas de negocios de todo el mundo continuarán ofreciendo experiencia práctica y programas de emprendimiento, como líderes académicos debemos reconocer que la innovación no comienza ni termina con un solo programa.

Fue un primer paso no solo para construir culturas educativas más resistentes, sino también para volvernos más emprendedores dentro de nuestras propias filas.

En última instancia, la innovación es una mentalidad que debemos integrar en cada opción educativa que se ofrezca, y en instituciones como ESI School of Management hemos entendido esto a la perfección.  Cada curso, cada proyecto y cada presentación, intraemprendimiento en el contexto de una empresa más grande o emprendimiento en el contexto de un startup, es una responsabilidad cultivar en cada estudiantes y miembros del faculty la voluntad de aceptar la disrupción y arriesgarse al fracaso.

Solo entonces construiremos comunidades que estén equipadas para diseñar soluciones audaces y creativas para un futuro mejor. El mayor riesgo en los negocios, o en la educación superior, es no correr ningún riesgo.

Debemos crear valor para el futuro

En un mundo que cambia rápidamente, los negocios como siempre ya no existen. Las soluciones formuladas ya no son suficientes. Si las escuelas de negocios buscan crear valor para la comunidad empresarial y para la sociedad en su conjunto, la solución es lo que ya hacen algunas instituciones muy bien, adoptar enfoques más innovadores, colaborativos y basados ​​en datos para educar a los líderes empresariales.

El futuro de los negocios se dirige hacia nosotros a gran velocidad, nos guste o no. Con la mentalidad correcta, lo convertiremos en un futuro inteligente.

Isabelle Bajeux-Besnainou | Decano, Escuela de Negocios Tepper, Universidad Carnegie Mellon