Cómo afecta tu alimentación al rendimiento laboral

Sabemos lo importante que es alimentarse bien para gozar de una buena salud, aunque el hecho de saberlo no implica que todos tengamos unos buenos hábitos alimentarios. Pero puede que no tengamos tan claro que alimentación y rendimiento laboral también son dos conceptos que están estrechamente relacionados.

Está claro que lo fundamental es alimentarse de forma correcta para tener una buena salud, pero también debemos tener en cuenta que nuestro trabajo se ve o se puede ver afectado por nuestra alimentación. Y no sólo por lo que comemos o dejamos de comer, sino también por cuándo comemos y dónde comemos

¿Dónde comemos?

Según un estudio, uno de tres cada trabajadores no sale de su centro de trabajo para comer. Y no sólo eso, sino que la mitad de ellos come en su puesto de trabajo. Aunque la comida que nos llevemos al trabajo sea más sana que la que podemos comer todos los días en un bar cercano al trabajo, el hecho de comer delante del ordenador no es una práctica sana. Siempre que sea posible, debemos comer en otro lugar que no sea el mismo que ocupamos cada día durante tantas horas y, si no comemos fuera del trabajo, al menos salir a calle para que nos dé el aire antes de retomar nuestro trabajo.

¿Cuándo comemos?

Este también es un aspecto importante que debemos cuidar y que también tiene su influencia en la relación entre alimentación y rendimiento laboral. Lo peor que podemos hacer es saltarnos una comida porque tengamos mucho trabajo o porque nos han puesto una reunión en la hora de la comida y no nos da tiempo a comer antes. Comer no es algo negociable ni a lo que tengamos que renunciar por culpa del trabajo o de los caprichos de nuestros jefes.

También es importante que mantengamos un horario regular en las comidas. Lo primero, por supuesto y como siempre, por nuestra salud. Lo demás, como rendir bien en el trabajo, es secundario en comparación con la salud y será una consecuencia de comer sano, en un ambiente tranquilo y a una hora adecuada.

No podemos estar muchas horas sin comer ni caer en la trampa de no comer nada hasta que volvamos a casa si tenemos jornada intensiva en el trabajo, tanto si la tenemos siempre como si únicamente tenemos jornada intensiva en verano y/o los viernes. Tomar una pieza de fruta a media mañana, tanto si tenemos jornada intensiva como si tenemos jornada a tiempo completo, es una opción más que recomendable.

Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una mala alimentación puede causar una pérdida de productividad laboral en el trabajador de hasta un 20%. ¿Cómo podemos convertir esa mala alimentación en una alimentación saludable? Además del cuándo y dónde comemos, tenemos que plantearnos otra pregunta clave: qué debemos comer.

¿Qué debemos comer?

La respuesta a esa pregunta empieza por nuestro desayuno, que debe ser lo más completo posible para afrontar la jornada de trabajo que tenemos por delante. Leche desnatada, cereales y zumo o fruta son buenos aliados y, aunque tal vez no sea tan sano, un café también es un aliado para combatir la sensación de sueño y mantenernos despiertos en el trabajo. Eso sí, siempre sin excedernos en el consumo de cafeína a lo largo del día.

Como decíamos antes, comer fruta a media mañana -también, si es posible, por la tarde- es un hábito sano de alimentación que deberíamos tener, igual que evitar los refrescos con azúcar y con gas. Para la comida, como en todo, debemos aplicar el sentido común y seguir una alimentación variada que incluya a lo largo de la semana, además de fruta, verduras, carne, pescado, legumbres y, con moderación, también carbohidratos. Las grasas y los dulces, como sabemos, es mejor evitarlos, igual que el alcohol.

Y, por supuesto, beber al menos dos litros de agua cada día. Como pasamos muchas horas en el trabajo, en la búsqueda de empleo o con los estudios, debemos incorporar el hábito -si no lo tenemos ya- de beber agua con frecuencia.

Estos hábitos saludables de alimentación nos ayudarán a tener una buena salud y, de forma secundaria, a mantener la concentración en el trabajo, a tener más energía para trabajar, a reducir las posibilidades de tener una baja laboral y, en general, a aumentar nuestro rendimiento en el trabajo y nuestra productividad. Así que a las empresas también les interesa que cuidemos nuestra alimentación.

Fuente: http://www.oficinaempleo.com/blog/como-afecta-tu-alimentacion-al-rendimiento-laboral/

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